Extraño, de Catalina Mirabal
- 5 may 2016
- 1 Min. de lectura

Un tranquilo sábado de verano, iba caminando por la plaza y vi algo muy extraño...
Era, era, era... ¡¡UN CHANCHO VOLADOR!!
No lo podía creer, así que me subí a mi helicóptero y fui a ver qué pasaba.
Al estar al lado de él, le pregunté:
-Chancho, ¿por qué vuelas?, y él me dijo:
-No soy un chancho, soy un pegaso. Es que estoy disfrazado para la gran fiesta de disfraces.

Entonces le dije si yo podía ir y él me dijo que sí, pero que tenía que disfrazarme.
Me puse el disfraz de tortuga que tenía en el helicóptero.
Fuimos a la fiesta e hicimos muchos amigos.
Por ejemplo, Dany el dragón, Lila la flamenco, Sara la sirena y 85 amigos más.

Fue una de las aventuras más extrañas del verano, sin contar que mi perro tiene superpoderes, o que volé a Venus y fui presidenta.
La verdad es que no fue para nada raro.
LUEGO CONTARÉ MIS DEMÁS EXTRAVAGANTES HISTORIAS..








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